El buscador, que funciona con más acierto desde el teléfono móvil, toma la posición del cliente,que puede dibujar sobre el mapa en qué zona prefiere encontrar alojamiento, suma las recomendaciones sociales de sus conocidos y permite ajustado un rango de precio.
A partir de estas preferencias, Google devuelve ofertas, muy parecidas a los cupones, personalizadas y críticas de huéspedes anteriores. Una vez decidido qué oferta se acepta, con previsualización de fotos al posar el puntero sobre el nombre del hotel, Google lleva al cliente al servicio de reservas del alojamiento elegido.





