Todos sabemos que el cliente es un dictador promiscuo. Hubo un tiempo en que existía la fidelidad a una marca, a un logo, a una cadena hotelera. Pero por diferentes factores (precios, ofertas, localización, etc.) el cliente ya no se casa con nadie. Es más, está a la búsqueda de nuevas ofertas o de descubrir, en este caso, nuevos hoteles que le apor...