¡Que no te de vergüenza! No eres el único que no lee los manuales de instrucciones. Normal, esos tochos de texto a tamaño seis son una auténtica tortura, tanto que merece más la pena correr el riesgo y jugársela experimentando y descubriendo, que tener un poco de paciencia. Además, no nos engañemos, cada vez somos más perros y lo queremos todo bien...